Antes de proponer nada, lo primero es entender qué está pasando. Por eso todo empieza igual: hora y media contigo y con tu perro en vuestra casa —o por videollamada si estáis lejos— para ver el caso entero. El entorno, la rutina, las emociones, cómo os comunicáis y cómo estáis conectados. Al terminar sabes qué le pasa, por qué, y qué hacer desde esa misma semana.
Antes de reservar nada hablamos. Me cuentas qué ocurre y te digo con franqueza si es un caso en el que puedo ayudarte.
Dos perros que ladran a la puerta pueden estar haciendo cosas muy diferentes. Uno tiene miedo. Otro lleva el día entero sin descansar de verdad. Otro aprendió que así llega alguien. Si trato los tres igual, acierto con uno por casualidad y empeoro los otros dos.
La conducta no es el problema. Es la información.
Por eso no vendo ningún programa sin haber hecho antes el diagnóstico. No sería honesto ponerle precio a un plan de seis o diez semanas sin haber visto el caso: estaría cobrándote por una suposición.
Y por eso tampoco te doy el diagnóstico por WhatsApp. Te puedo decir por dónde creo que va y si es un caso que puedo ayudarte a resolver. Lo que no puedo es afinar sin haber estado ahí.
Toda la familia, si puede ser. Qué ocurre, desde cuándo, en qué situaciones y qué habéis probado. También lo que os preocupa aunque no sepáis ponerle nombre. Aquí no se juzga a nadie: si algo no ha funcionado, es información, no un reproche.
Dónde duerme, cuánto descansa de verdad, cómo son los paseos, qué come, con quién se cruza, qué le pedís y cómo se lo pedís. La conducta que os preocupa casi nunca se explica sola: se explica por todo lo que hay alrededor.
No le pido nada ni le pongo a prueba. Le veo en su sitio, con su gente, haciendo lo que hace un día normal. Eso me dice mucho más que cualquier ejercicio montado para la ocasión.
Qué le está pasando, por qué, y qué tiene que ver cada pieza con las demás. Sin tecnicismos y sin misterio. Si hay algo que no puedo resolver yo, también te lo digo, y te oriento hacia quien corresponda.
No es una charla. Es un trabajo concreto con un resultado concreto, y ese resultado es tuyo aunque después no sigamos juntos.
El caso completo: entorno, rutina, emociones, comunicación y vínculo. Qué está sosteniendo la conducta que te preocupa.
Qué le pasa a tu perro y por qué. Contado de forma que lo puedas explicar tú a quien viva en casa.
Por escrito, para empezar esa misma semana. Pocas, concretas y priorizadas: primero lo que más alivia.
Las pautas te las quedas tú, se siga o no se siga. No es un cebo para venderte nada después: es lo que has pagado.
Si estáis en Toledo o alrededores. Es la opción que prefiero cuando se puede, porque veo el sitio donde vive tu perro en vez de imaginármelo.
Para el resto de España, o si preferís empezar así. Funciona bien: os pido antes unos vídeos del día a día y con eso veo casi lo mismo.
Olías del Rey, Toledo · Sesiones presenciales en Toledo y alrededores · Online para el resto de España
Hora y media, en vuestra casa o por videollamada. Si después contratamos un programa, esos 90 € se restan íntegros de lo que cueste. No se quedan por el camino.
Lo digo así de claro porque quiero que la decisión de empezar sea fácil y la de seguir sea libre. Si al terminar la sesión decides trabajar por tu cuenta con las pautas que te llevas, me parece perfecto y no vas a recibir ni una llamada insistiendo.
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Escríbeme y me lo cuentas. Te digo cómo lo veo y, si tiene sentido, buscamos hueco para la sesión. Al otro lado estoy yo, no una centralita.
También por teléfono en el 657 54 79 86 o en hola@lovecantoledo.com